Colores para paredes | Los tonos cálidos oscuros

 

Texto: revista elmueble.com

Habitación en tono naranjaSon colores unidos al fuego, como los rojos, verdes, ocres, naranjas y terracotas. Están indicados, sobre todo, para habitaciones frías y sombrías, a las que aportan su luz y calor.

 

 

Verde Oliva

Natural y cálido, se trata de un color sobrio que puede aplicarse con acierto tanto en casas rústicas como urbanas. Contiene notas marrones, que matizan su intensidad. El verde oliva también incluye azules, por lo que transmite calma y sosiego, y amarillos, que hacen que sea un color cálido y vital. Encaja en ambientes rústicos, donde armoniza con materiales como la madera, el barro o el hierro. También se integra bien en casas urbanas, combinado con el rojo inglés, con grises o con colores neutros, que le aportan cierta sofisticación.

Dormitorios y estudios  Por la calma que transmite y su capacidad para favorecer la concentración, es ideal para dormitorios y zonas de estudio, aunque también lo es para salones y baños. El único requisito es que sean espacios amplios o aligerados por la presencia de otros tonos más claros.
Interior y exterior. Cuando la casa está rodeada de naturaleza, la aplicación de un verde oliva en las paredes de la entrada o en salones y habitaciones abiertas al exterior permite una suave transición entre el interior de la casa y la terraza o el jardín que la rodea.

Combínalo con…
• Muebles decapados en blanco o gris y de hierro pintado, que le aportan claridad. Las maderas oscuras le imprimen carácter.

• Complementos en fibras naturales, como el mimbre, el yute o el ratán. También de forja y latón, cristal y cerámica.

• Telas naturales, como el algodón o el lino, que combinan con complementos delicados como encajes y ganchillos.

Ocre dorado

Este tono de amarillo crea ambientes serenos y armónicos que tienen un marcado acento campestre. El ocre es un tono dorado que adquiere un matiz casi castaño, resultado de la combinación del amarillo con naranjas y marrones. A pesar de ser un color cálido y, por lo tanto, vital y enérgico, transmite una sensación de serenidad y relajación propia de los tonos fríos, debido a que el brillo del amarillo queda muy matizado por el marrón.

Ambientes rústicos  El amarillo ocre es muy adecuado para casas de campo, ya que se integra bien en una decoración en la que predominen materiales tradicionales como la piedra, la madera y el barro.

Dormitorios serenos  En una casa de ciudad, el ocre puede aplicarse en dormitorios principales, donde, para acentuar su carácter sosegado se acompaña de beiges y tostados. Es ideal para aplicar la técnica del estucado. Si se busca una decoración clásica, se acompaña de rojos como el inglés y de verdes secos como el laurel. Este tono también puede destinarse a cocinas, en las que se integra bien con muebles blancos y metálicos.

Combínalo con…
• Muebles en maderas como el cerezo o el cedro, con tonalidades pardo-rosadas, o de color miel, como el haya o el fresno; y muebles de marcado acento campero, como mesas tocineras, alacenas, etc.

• Complementos relacionados con oficios de campo, como yunques, trillos, lecheras, etc. También piezas de cerámica o de forja. Ramos de flores silvestres y plantas aromáticas, que le aportarán frescura.

• Telas naturales de lino o algodón. En bordados y estampados, armoniza bien con colores tierra oscuros como el castaño o el terracota. También se coordina bien con rojos oscuros, tonos anaranjados y otros verdes.

Rojo teja

El teja es un tono muy versátil porque aúna el rojo con el marrón y toques de ciruela. Se relaciona simbólicamente con el fuego, cuyos cálidos destellos incluyen pequeñas notas frías procedentes del púrpura. Este color connota pasión, por lo que crea atmósferas envolventes y emotivas, que deben equilibrarse con el uso de colores neutros. Este color es apropiado en casas de campo y aporta sofisticación a estancias más urbanas.

Luz natural  El teja se aplica a estancias bañadas por la luz natural y bien iluminadas por la artificial, para asegurar que no quedan zonas de sombra en las que este rojo se oscurecería en exceso, quedando mortecino.

Tradición y modernidad  El teja puede aplicarse, dosificadamente, a cualquier estancia de la casa, desde dormitorios principales a salones y comedores, así como recibidores. En decoraciones rústicas, se combina con verdes y marrones, y suele aplicarse al temple, para acentuar su carácter campero. En cambio, en un ambiente más urbano, se sofistica con la compañía de grises y azules intensos, incluso tirando a púrpura.

Combínalo con…
• Muebles de madera de tonos claros, como el pino. Destaca la textura de la madera lavada, decapada y acabada a la cera

• Complementos en materiales naturales, como el cuero, la madera, las fibras vegetales, el barro o la porcelana.

• Telas de algodón o lino y con texturas más pronunciadas, como la pana, el terciopelo o afelpados como la chenilla.

Vino viejo

Esta tonalidad, con mucho carácter, imprime personalidad y elegancia a ambientes de todos los estilos. Se trata de un rojo oscurecido por el negro con ligeros toques de naranja y amarillo, como los que tiene el vino tinto al oxidarse con la edad. Estas distintas tonalidades lo convierten en un color muy cálido y con fuerte personalidad. Da lugar a ambientes íntimos, acogedores y apacibles, por lo que es ideal para salones, despachos o dormitorios grandes y bien iluminados. También puede aplicarse a cocinas y baños de carácter rústico o de estilo más informal.

Estancias amplias  No suele emplearse en todas las paredes de una estancia porque es un tono que tiende a estrechar el espacio, aunque podría aplicarse en habitaciones dominadas por grandes ventanales, donde la superficie a cubrir no fuera muy amplia y en cambio sí recibiera mucha luz natural.

Acabados decorativos  Para restarle austeridad, este rojo suele aplicarse con técnicas que le aportan dinamismo y rebajan su intensidad, como la aguada, y también en acabados con textura, como el estuco.

Combínalo con…
• Muebles pintados en blanco, o de maderas como el pino, la haya, el nogal, así como con muebles de maderas lavadas y acabadas a la cera. También combina con piezas de hierro pintado o de estilo provenzal.

• Complementos dorados, en cuero, fibras vegetales y de forja. Integra bien piezas de estilo vintage o algunos detalles de corte étnico, muy escogidos, porque el vino viejo requiere espacios poco recargados.

• Telas suntuosas como el terciopelo, el raso o el moaré. También tejidos como el lino o el algodón; en estampados con neutros establece un elegante contraste.

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